La verdad incómoda del amor propio es que no se encuentra en frases brillantes ni en mantras que prometen alivio inmediato. Y hoy, 20 de noviembre, Día del Psicólogo en Colombia, vale la pena decirlo sin rodeos. En redes abundan recetas exprés, mantras luminosos y “fórmulas mágicas” para sentirte mejor. Promesas de amor propio instantáneo, autoestima elevada y autoconocimiento profundo.
Suena precioso… pero casi nunca dicen lo esencial: de nada sirve saber quién eres si sigues viviendo como antes.
Porque, ¿de qué vale repetirnos que “así está bien”, si seguimos abrazando los mismos miedos, sosteniendo hábitos que nos duelen, aferrándonos a historias que ya pidieron descanso hace rato?
El verdadero cambio no nace de un post bonito; nace del movimiento.
De tomar lo que aprendiste y aplicarlo.
De soltar lo que pesa, aunque el alma tiemble en el intento.
Ahí ocurre la transformación.
Ahí aparece el tú real.
Los mensajes motivacionales cumplen su papel, y claro que conocerse es fundamental. Pero el autodescubrimiento sin acción se queda en poesía incompleta. Y cuando intentas actuar sin guía, puedes quedarte dando vueltas en un laberinto emocional.
Por eso existe la terapia.
Un espacio serio, humano, profundo.
Un lugar donde lo que piensas, sientes y haces finalmente encuentran coherencia.
Un proceso acompañado por alguien que estudió durante años, que se actualiza, que entiende matices, silencios, heridas y resistencias. Un profesional que sostiene, confronta y te ayuda a ver lo que solo no siempre podemos ver.
Y ya que hoy celebramos el Día del Psicólogo, vale recordarlo con claridad:
la psicología no es un pasatiempo, no es una frase bonita, no es un contenido para likes.
Es una ciencia, un oficio delicado, un servicio a la vida humana en sus momentos más vulnerables. Es estudio, ética, responsabilidad y amor profundo por el desarrollo humano.
La verdad, aunque pique un poco:
si la terapia no te mueve, no te incomoda, no te confronta… no transforma.
Es como el ejercicio físico: sabes que vas bien cuando, al día siguiente, te duele “hasta el pelo”. Ese dolor, lejos de asustar, anuncia reconstrucción.
Y así como jamás dejarías tu salud física en manos de cualquiera, tampoco deberías dejar tu salud mental al azar de un consejo viral.
Un puente hacia tu propio proceso
Si al leer esto sientes un pequeño temblor interno —esa intuición que susurra que necesitas moverte pero no sabes por dónde empezar— quiero ofrecerte una herramienta pensada para acompañarte con profundidad y estructura.
Mi libro “Conócete, Acéptate, Transfórmate” nació de años de trabajo clínico, de preguntas humanas que se repiten, y de esa certeza de que todos necesitamos un mapa cuando entramos en nuestros territorios internos.
No es un libro para leer y dejar botado: es un compañero.
Te guía, te confronta y te invita a trabajar con tus propias sombras y luces.
No se queda en reflexiones bonitas; te lleva a la acción, a lo concreto, a lo que realmente cambia la vida.
Si quieres empezar este camino con más claridad y acompañamiento, puedes encontrarlo aquí:
👉 https://entumente.com.co/product/conocete-aceptate-transformate-fisico-digital/
Tal vez este sea el primer paso de un proceso que ya está llamando tu nombre.
Para seguir creciendo juntos
Si deseas seguir aprendiendo, reflexionando y encontrando herramientas prácticas para tu bienestar, te invito a unirte a mi espacio en Instagram. Allí comparto contenido psicológico humano, serio y cercano; pequeñas brújulas para acompañarte en tu proceso interior.
Puedes encontrarme aquí:👉 https://www.instagram.com/entumentee
Necesitamos darnos ese tiempo que nuestro cuerpo y mente nos pide. Es importante saberlos escuchar ❤❤❤❤


